El 27 de octubre de 1986, la Bolsa de Londres (London Stock Exchange) experimentó la transformación más radical de sus 200 años de historia. En un solo día —conocido como el Big Bang— se abolieron las comisiones fijas en las operaciones bursátiles, terminó la separación entre corredores (brokers) y especialistas (jobbers), y la negociación electrónica sustituyó al trato presencial en el parqué. Se permitió que los bancos extranjeros compraran firmas de corretaje británicas, y una ola de adquisiciones barrió con las antiguas sociedades de la City. Las reformas fueron impulsadas por la determinación de Margaret Thatcher de modernizar la City de Londres y evitar que los negocios financieros se trasladaran a Nueva York y Tokio. El Big Bang tuvo un éxito espectacular: Londres se convirtió en el centro financiero dominante de Europa y en uno de los tres principales a nivel mundial. El empleo en servicios financieros explotó, pasando de 300.000 en 1986 a más de 1 millón en 2008. Se creó una riqueza inmensa y la City se convirtió en un símbolo del capitalismo thatchereano. Pero el Big Bang también fomentó la asunción de riesgos, el apalancamiento y una regulación laxa que contribuyeron a la crisis financiera de 2008. Las reformas transformaron la economía y la sociedad de Gran Bretaña, para bien y para mal, y su legado sigue siendo objeto de intensos debates.
La antigua City: Prácticas restrictivas y capitalismo caballería
Para entender el Big Bang, hay que entender la antigua City de Londres, el distrito financiero que existía antes de 1986. La City se regía por prácticas restrictivas que se remontaban a siglos atrás:
Comisiones fijas
Los corredores de bolsa cobraban comisiones fijas en las operaciones, establecidas por la Bolsa. No había competencia de precios, y los grandes inversores institucionales —fondos de pensiones, compañías de seguros— pagaban las mismas tarifas que los pequeños inversores privados. Esto hacía que Londres fuera caro y poco competitivo.
Capacidad única (Single Capacity)
La Bolsa funcionaba con un sistema de capacidad única: los corredores (brokers), que trataban con clientes, y los especialistas (jobbers), que hacían mercado de acciones, estaban separados y no podían realizar las funciones del otro. Esto pretendía evitar conflictos de intereses, pero generaba ineficiencia y costes más elevados.
Restricciones de propiedad
Las firmas miembros de la Bolsa no podían pertenecer a agentes externos, especialmente a bancos extranjeros. La City estaba dominada por pequeñas sociedades británicas, a menudo empresas familiares, con capital y alcance global limitados.
Negociación presencial
La negociación se llevaba a cabo en el parqué de la Bolsa, donde especialistas y corredores se reunían cara a cara para negociar operaciones. No había negociación electrónica, y el sistema era lento y requería mucha mano de obra.

Este sistema se defendía como una forma de garantizar la integridad y la estabilidad, pero en los años 80 se veía cada vez más como algo anticuado y anticompetitivo. Los negocios se estaban trasladando a Nueva York y Tokio, donde las comisiones eran más bajas y la tecnología más avanzada.
La presión para la reforma: Competencia y tecnología
A principios de los años 80, la presión para la reforma era cada vez mayor:
1. Competencia internacional
Nueva York y Tokio habían desregulado sus mercados financieros y estaban atrayendo los negocios fuera de Londres. La Bolsa de Nueva York había abolido las comisiones fijas en 1975, y Tokio se estaba modernizando rápidamente. Londres corría el riesgo de convertirse en un paraje olvidado.
2. Cambio tecnológico
La negociación electrónica estaba dejando obsoleta la negociación presencial. Los ordenadores podían emparejar compradores y vendedores al instante, reduciendo costes y aumentando la velocidad. La dependencia de la Bolsa del parqué era cada vez más anacrónica.
3. Inversores institucionales
Los grandes inversores institucionales —fondos de pensiones y compañías de seguros— exigían comisiones más bajas. Argumentaban que las comisiones fijas constituían un cártel que inflaba los costes y reducía los rendimientos para los ahorradores.
4. Presión gubernamental
El gobierno de Thatcher estaba ideológicamente comprometido con la desregulación y la competencia. En 1983, el gobierno amenazó con remitir a la Bolsa al Tribunal de Prácticas Restrictivas a menos que aceptara la reforma. La Bolsa, ante la posibilidad de una derrota legal, aceptó negociar.
Las reformas: Qué cambió el 27 de octubre de 1986
El Big Bang no fue una reforma única, sino un paquete de cambios implementados simultáneamente el 27 de octubre de 1986:
1. Abolición de las comisiones fijas
Se abolieron las comisiones fijas y los corredores quedaron libres para competir en precio. Esto provocó un desplome de las tasas de comisión, especialmente para las grandes operaciones institucionales. Los pequeños inversores vieron pocos beneficios, pero los fondos de pensiones y las compañías de seguros ahorraron miles de millones.
2. Fin de la capacidad única
Se abolió la separación entre corredores y especialistas. Las firmas ahora podían actuar tanto como corredores (tratando con clientes) como creadores de mercado (operando por cuenta propia). Esto creó potenciales conflictos de intereses, pero aumentó la eficiencia y redujo los costes.
3. Permiso para la propiedad extranjera
Se permitió que los bancos extranjeros compraran firmas miembros de la Bolsa. Esto provocó una ola de adquisiciones a medida que los bancos estadounidenses y europeos compraban firmas británicas de corretaje y de especialización. Las tradicionales sociedades de la City fueron barridas, sustituidas por bancos de inversión globales.
4. Negociación electrónica
La Bolsa introdujo SEAQ (Stock Exchange Automated Quotations), un sistema electrónico que sustituyó la negociación presencial. Los operadores ahora negociaban a través de pantallas de ordenador, y el parqué de la Bolsa quedó obsoleto.
El impacto inmediato: Adquisiciones y transformación
El impacto inmediato del Big Bang fue dramático:
La ola de adquisiciones
En los meses anteriores y posteriores al Big Bang, los bancos extranjeros compraron firmas británicas de corretaje y especialización:
- Warburg (un banco de inversión británico) compró Rowe & Pitman (un corredor de bolsa) y Akroyd & Smithers (un especialista)
- Barclays compró de Zoete & Bevan (corredor de bolsa) y Wedd Durlacher (especialista)
- Bancos estadounidenses como Morgan Stanley, Goldman Sachs y Merrill Lynch compraron o establecieron operaciones en Londres
Las antiguas sociedades de la City, con su capital limitado y propiedad familiar, no pudieron competir. Muchas se vendieron por sumas ingentes, creando una generación de millonarios de la City que se retiraron al campo.
El fin del parqué de negociación
El parqué de la Bolsa, que alguna vez fue el corazón de la City, quedó redundante. En 1991, fue cerrado. La negociación se realizaba ahora a través de pantallas de ordenador en las salas de negociación de toda la City.
La explosión salarial
La desregulación provocó una explosión de los salarios y las bonificaciones en la City. Los bancos de inversión estadounidenses trajeron su cultura de retribución a Londres, ofreciendo paquetes de siete cifras a los principales operadores y banqueros. La City se convirtió en un imán para graduados ambiciosos, y la cultura pasó de la moderación caballerosa a la agresiva negociación de acuerdos.
El impacto a largo plazo: Crecimiento, riqueza y riesgo
El impacto a largo plazo del Big Bang fue profundo:
1. El dominio de Londres
El Big Bang consolidó la posición de Londres como el centro financiero dominante de Europa. Para 2008, Londres gestionaba:
- El 70% de la negociación internacional de bonos
- El 50% de la negociación global de divisas
- El 40% de la negociación global de derivados
Londres superó a Frankfurt, París y Zúrich, y rivalizó con Nueva York y Tokio. La City se convirtió en el motor de la economía británica, contribuyendo con más del 10% del PIB.
2. Empleo y riqueza
El empleo en servicios financieros explotó, pasando de 300.000 en 1986 a más de 1 millón en 2008. La City creó una riqueza inmensa, no solo para los banqueros, sino también para abogados, contables, consultores y servicios de apoyo. Los precios de la propiedad en Londres se dispararon, impulsados por las bonificaciones de la City.
3. Desigualdad
El Big Bang contribuyó al aumento de la desigualdad. Los salarios y bonificaciones de la City superaron con creces los sueldos de otros sectores, creando una economía de dos niveles. En 2008, el 1% de los que más ganaban —muchos en finanzas— percibía el 15% de los ingresos nacionales, frente al 6% en 1979.
4. Asunción de riesgos y apalancamiento
La desregulación fomentó la asunción de riesgos y el apalancamiento. Los bancos de inversión, a los que ahora se les permitía operar por cuenta propia, realizaron apuestas más grandes con dinero prestado. Proliferaron los productos financieros complejos —derivados, valores respaldados por hipotecas—. La cultura pasó de la banca de relaciones conservadora a la agresiva negociación por cuenta propia (proprietary trading).
5. Regulación laxa
El Big Bang fue acompañado por un cambio hacia una regulación laxa. El antiguo sistema de autorregulación fue sustituido por la Junta de Valores e Inversiones (SIB), más tarde la Autoridad de Servicios Financieros (FSA). Pero la FSA fue criticada por estar demasiado cerca de la industria y no evitar la asunción de riesgos excesivos.
La crisis financiera de 2008: El oscuro legado del Big Bang
El legado del Big Bang se puso a prueba en la crisis financiera de 2008. Los bancos británicos, en particular Royal Bank of Scotland (RBS) y HBOS, habían asumido riesgos excesivos en valores respaldados por hipotecas y derivados. Cuando el mercado inmobiliario de EE. UU. colapsó, los bancos británicos se enfrentaron al colapso.
El gobierno se vio obligado a rescatar a los bancos con 137.000 millones de libras de dinero de los contribuyentes, la mayor intervención estatal en la economía desde la Segunda Guerra Mundial. RBS y HBOS fueron efectivamente nacionalizados, y la reputación de la City quedó destrozada.
Los críticos argumentaron que el Big Bang había creado las condiciones para la crisis:
- La desregulación había fomentado una asunción de riesgos excesiva
- La regulación laxa no había logrado evitar prácticas peligrosas
- La cultura de la codicia —bonificaciones, apalancamiento, cortoplacismo— había priorizado el beneficio sobre la estabilidad
Los defensores argumentaron que la crisis fue causada por factores globales —hipotecas subprime en EE. UU., exceso de ahorro en China— y no por el Big Bang. Pero el daño político ya estaba hecho. La City, antaño celebrada como un éxito thatchereano, era ahora culpada del desastre económico.
El legado: El Brexit y el futuro de la City
El legado del Big Bang sigue siendo objeto de controversia:
El argumento a favor
Los defensores sostienen que el Big Bang fue esencial para modernizar la City y evitar que los negocios se trasladaran al extranjero. Creó empleos, riqueza e ingresos fiscales, y convirtió a Londres en un centro financiero global. Sin el Big Bang, Londres habría declinado como otros centros financieros europeos.
El argumento en contra
Los críticos sostienen que el Big Bang priorizó el beneficio a corto plazo sobre la estabilidad a largo plazo. Fomentó la asunción de riesgos, la desigualdad y una cultura de codicia. La crisis de 2008 mostró los peligros de la regulación laxa y el apalancamiento excesivo. El Big Bang enriqueció a los banqueros pero dejó que los contribuyentes pagaran la factura cuando las cosas salieron mal.
El Brexit y el futuro
El Brexit ha planteado interrogantes sobre el futuro de la City. El dominio de Londres se basaba en el acceso a los mercados europeos, y el Brexit ha provocado que algunos negocios financieros se trasladen a Frankfurt, París y Ámsterdam. Pero Londres conserva ventajas —el derecho inglés, la zona horaria, la profundidad de sus mercados de capitales— que son difíciles de replicar. La City ha sobrevivido al Big Bang, a la crisis de 2008 y al Brexit. Queda por ver si podrá sobrevivir a la próxima crisis.
Conclusión
El Big Bang del 27 de octubre de 1986 fue la desregulación más radical de la historia de la Bolsa de Londres. Se abolieron las comisiones fijas, terminó la separación entre corredores y especialistas, y la negociación electrónica sustituyó al trato presencial. Los bancos extranjeros inundaron la City, comprando firmas británicas y transformando la cultura. Las reformas convirtieron a Londres en el centro financiero dominante de Europa, crearon una riqueza inmensa y contribuyeron con más del 10% del PIB. Pero el Big Bang también fomentó la asunción de riesgos, el apalancamiento y una regulación laxa que contribuyeron a la crisis financiera de 2008. El legado sigue siendo objeto de debate: ¿un éxito thatchereano o una moraleja sobre la desregulación fallida? De cualquier manera, el Big Bang transformó la economía y la sociedad de Gran Bretaña, y su impacto se sigue sintiendo hoy.
Frequently asked questions
What was the Big Bang and why did it happen?
The Big Bang was the deregulation of the London Stock Exchange on 27 October 1986. Before the Big Bang, the City operated on restrictive practices dating back centuries: fixed commissions on trades, separation between brokers (who dealt with clients) and jobbers (who made markets), and a ban on foreign ownership of member firms. These practices made London uncompetitive compared to New York and Tokyo. Thatcher's government forced through reforms to modernise the City and prevent business moving abroad.
How did the Big Bang change the City of London?
The Big Bang transformed the City from a gentlemanly network of small partnerships into a globalised, high-stakes financial centre dominated by American and European investment banks. Traditional British firms were bought out or went bust. Electronic trading replaced face-to-face dealing on the Stock Exchange floor. Salaries and bonuses exploded, creating a new class of super-rich City workers. The culture changed from long lunches and handshake deals to 24/7 trading and aggressive risk-taking.
Did the Big Bang cause the 2008 financial crisis?
Not directly, but it created the conditions. The Big Bang encouraged risk-taking, leverage, and complex financial products. It shifted the culture of the City from conservative relationship banking to aggressive deal-making. The light-touch regulation that followed the Big Bang allowed banks to take excessive risks, particularly in mortgage-backed securities and derivatives. When the crisis hit in 2008, British banks like RBS and HBOS collapsed, requiring £137 billion in taxpayer bailouts.
Join in — free. Comments on Daily Junction are for members, so real names stay rare and bots stay out.
One field. We email you a 6-digit code — no password needed. Your comment is kept while you do it.
Under 13? You’ll need a parent’s OK first — it takes them one click.