Inglaterra se encuentra al borde de su logro futbolístico más significativo en sesenta años, mientras el equipo de Gareth Southgate se prepara para una semifinal de la Copa del Mundo que carga con el peso de generaciones.

El partido contra Argentina en Nueva Jersey es el primer enfrentamiento en un Mundial entre ambas naciones desde 1998, cuando la tarjeta roja de David Beckham y una derrota en la tanda de penaltis quedaron grabadas en el catálogo de sufrimientos del fútbol inglés. Esa historia, sumada a la rivalidad política y cultural más profunda entre los países, ha convertido este en el partido más esperado del torneo.

Southgate, quien falló el penalti decisivo en la semifinal de la Eurocopa 96 contra Alemania, ha transformado la relación de Inglaterra con el fútbol de torneos. Bajo su liderazgo, Inglaterra ha alcanzado una semifinal de la Copa del Mundo, dos finales de la Eurocopa y ahora otra semifinal mundialista. La narrativa de fracaso heroico que definió al fútbol inglés durante décadas ha sido sustituida por una expectativa de competencia.

El equipo llega a Nueva Jersey tras una actuación en cuartos de final contra Bélgica que fue ampliamente descrita como la exhibición más completa de Inglaterra en un partido de eliminación directa desde 1966. Jude Bellingham, el centrocampista de 23 años que se ha convertido en el eje creativo del equipo, ha sido el jugador del torneo con una diferencia abismal. Bukayo Saka y Phil Foden han aportado amplitud y capacidad de definición, y la defensa solo ha encajado dos goles en cinco partidos.

Argentina, la campeona defensora, será la prueba más formidable para Inglaterra. Lionel Messi, que ahora tiene 39 años, está jugando en su último Mundial y ha mostrado una forma sublime. El partido es, por cualquier medida, el más importante que Inglaterra ha disputado desde la final de la Copa del Mundo hace sesenta años.

Sources

  1. BBC Sport